La cultura de servicio se convierte en una pauta de comportamiento que suma las actitudes, los saberes y experiencias que cada ser humano desde su construcción individual está en posibilidades de desarrollar con un sentido diferencial a todo lo que se hace, se concibe, se piensa y se concreta en una acción, que no solo satisface necesidades en una sola vía, sino es reciproco y permite la construcción de una sociedad más sensible y solidaria por la vivencias de los otros.Se puede considerar por el anterior párrafo, que la orientación al servicio también es una competencia, la cuál podemos medir por: